LIMITAR EL DESARROLLO DE LOS DERECHOS HUMANOS TAMBIÉN ES DISCRIMINACIÓN

Esteban Quirós Salazar. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Ante la discusión referente al proyecto de ley denominado “Ley de Unión Civil entre Personas del mismo sexo” considero oportuno hacer las siguientes observaciones. En primer lugar señalar que limitar el desarrollo de los Derechos Humanos también es discriminación, como es el caso de lo que se pretende con la eventual convocatoria a un referendo, ya que se está ante dos opciones, o se acepta el modelo propuesto en el proyecto de ley, que en cuyo caso se cumpliría con las obligaciones emanadas de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos; o por otro lado, rechazarlo implicaría que ante otros proyectos de similares condiciones, el Observatorio Ciudadano se oponga esgrimiendo el rechazo del pueblo. Sobre el órgano competente para resolver el recurso, el artículo 48 de la Constitución Política, establece que el Amparo procede para mantener o restablecer el goce de los derechos consagrados en Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos, otorgando competencia única y exclusivamente a la Sala Constitucional. Con respecto al poder soberano de Pueblo, no es un cheque en blanco como lo quieren hacer ver los proponentes del referendo, ya que el artículo 105 de la Carta Magna limita la potestad de legislar en razón de Tratados, conforme a los principios del Derecho Internacional, por lo cual ante los compromisos internacionales adquiridos sobre Derechos Humanos, lo único que cabe es definir la forma en la que se va a legislar el tema y de ninguna manera cabria una negación de tales derechos. Homofobia vestida de legalidad. Está claro que algunos de los proponentes del referendo, como Alejandra Loria Beeche son movidos por sus creencias religiosas con el fin de discriminar al sector gay del país, y así lo ha hecho ver en sus diversas publicaciones, en insistir que estamos en busca de destruir la monogamia o la fidelidad, o como el señor Víctor Granados Calvo del Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE), quien obviamente quiere excluir a los gays de su partido, o la Iglesia Católica que se opone abiertamente al proyecto por comprometer la institución del matrimonio entre otras cosas, sin mencionar el señalamiento público hecho por el Observatorio Ciudadano contra algunos Ministros de Gobierno por apoyar este proyecto de ley. Tengo fe en que la Justicia y el Derecho se impondrán ante los prejuicios y la intolerancia, para que muchas personas que viven escondidas por el miedo a ser discriminadas por la familia, la religión y la sociedad, puedan finalmente tener un respiro de tranquilidad y protección legal necesaria para llevar en paz sus relaciones de ámbito personal.


















